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Extremadura trata de abrirse a la energía eólica.

21 April, 2015 | Publicado en Informa , Sector News

Extremadura es la única autonomía, junto a Madrid, donde no existe ni un solo aerogenerador instalado. Para el sector, el Gobierno extremeño lo hizo mal desde el principio, en 2008, y ahora todo cambio llega tarde.

Echar un vistazo al mapa eólico nacional pone de relieve cómo Extremadura supone la excepción. Ni un solo aerogenerador instalado y eso que España ocupa la cuarta posición a nivel mundial en potencia eólica detrás de China, Estados Unidos y Alemania. A fecha de 31 de diciembre de 2014 había en territorio nacional 22.986,5 megavatios de potencia eólica instalada y 1.077 parques de aerogeneradores abiertos y operativos, principalmente en Castilla y León, Galicia, Andalucía y Castilla-La Mancha, pero en Extremadura nada, lo mismo que en Madrid, únicas dos comunidades autónomas vacías de molinillos.

En la época de vacas gordas, cuando las primas para la generación eléctrica en renovables existían y la economía española estaba en su punto más álgido, Extremadura no se dio ninguna prisa para la instalación de aerogeneradores. Encima dos decretos regionales impulsados por la administración autonómica obstaculizaron los proyectos incipientes que pretendían llegar a la región. Se optó por una legislación que generara cargas a los promotores traducidos en la creación de 3 empleos por megavatio instalado o su sustitución por el pago del 8% de la facturación obtenida a los ayuntamientos donde se asentaran. Ello provocó retrasos que se han mantenido hasta hoy, entre otras razones porque las horas de viento en Extremadura no son tan altas como en otras latitudes. Ahora, con las renovables en crisis, lo mismo que la economía nacional, la Junta de Extremadura acaba de corregir el marco normativo, eliminando todas las imposiciones autonómicas y permitiendo al promotor acogerse a la ley estatal. Sin embargo, desde el sector se señala que se llega tarde.

Parque eólico de los 1.077 que hay en España, ninguno en Extremadura. - Foto: EL PERIODICO

Parque eólico de los 1.077 que hay en España.

Según Carolina Grau, directora general de Industria y Energía del Gobierno extremeño, el Consejo de Gobierno del martes pasado derogó el Decreto 160/2010 que regulaba el procedimiento para la autorización de parques eólicos en la región y que obligaba a los promotores a optar entre crear empleos o comprometerse a entregar a los ayuntamientos el 8 por ciento de la facturación eléctrica obtenida. Ello va a dar un impulso para la instalación de parques eólicos, cuyos promotores se hallaban hasta ahora en una especie de encrucijada o callejón sin salida viendo cómo en otros territorios, con más horas de viento que aquí, no había cargas impositivas extras o autonómicas con las que había que cumplir.

Sin embargo, Carolina Grau opina que estos obstáculos no son los únicos que han trabado en exclusiva la llegada de inversiones. Según señala, el sector conocía este tipo de cargas impositivas y, es más, las incluía en sus balances de gestión. En Extremadura existen hasta 38 expedientes en tramitación de hecho. Ha sido la reforma energética estatal, con la eliminación de primas, lo que ha dado al traste con el sector. Prueba de ello son las estadísticas de instalación de megavatios/año. Hasta 2012 España era líder mundial en este campo y en 2014 sólo se instalaron 27,4 megavatios en todo el territorio nacional.

DOS OPCIONES A partir de ahora, los promotores tienen la oportunidad de continuar con el procedimiento del decreto anterior, el 160/2010 y atender las cargas socioeconómicas referidas, u obviarlo y acogerse a la legislación nacional continuando con la tramitación administrativa de sus proyectos. En la Dirección General de Industria y Energía se han recibido ya decenas de llamadas telefónicas, así como visitas de empresas implicadas del sector, y se aprecia una clara inclinación por desatender la legislación autonómica. No obstante, hay que valorar que ello llevará implícito realizar nuevamente toda la parte técnica del proyecto, lo que traerá consigo nuevos retrasos y demoras.

Carolina Grau señala que su dirección general coordina el resto de unidades implicadas en las concesiones, por lo que considera que se va a operar con agilidad a fin de que el promotor lo tenga claro desde el principio y sepa lo que tiene que hacer. En su opinión, todas los expedientes que ya cuenten con Declaración de Impacto Ambiental (DIA) tienen dado un paso fundamental en su desarrollo, y el resto de trámites habrá que consensuarlos a fin de que el promotor tenga seguridad jurídica plena en su concesión.

A fecha de hoy y según datos de la Consejería de Medio Ambiente, en Extremadura hay 28 solicitudes de autorización de instalación de parques eólicos en “avanzado estado de tramitación administrativa”. Estos proyectos suman una potencia total de 550 megavatios (MW) y están ubicados principalmente en las zonas de Plasencia, Peraleda y Los Santos de Maimona (en concreto ocho expedientes que registran una potencia acumulada de 175 MW) y en las áreas de Cañaveral y La Serena (20 solicitudes que alcanzan una potencia de 377 MW).

REDES DE EVACUACION En cualquier caso, debe garantizarse la evacuación de la energía generada, cuestión que hoy día tampoco está cerrada. Según Carolina Grau, desde su dirección general y el propio Gobierno de Extremadura se llevan a cabo intensas gestiones con el Ministerio de Industria a fin de que la región aparezca en la nueva planificación de la red de transporte de energía 2015-2020.

En mayo de 2008 se aprobó la planificación eléctrica donde estaban las subestaciones necesarias para el AVE extremeño, así como para diferentes proyectos de energías renovables. Sin embargo, el gobierno aprobó un decreto en 2012 que dejó sin efecto esta planificación. En el borrador de la nueva planificación 2015-2020, lanzado recientemente, no aparecen más subestaciones en territorio extremeño, lo que pone en jaque el futuro desarrollo eléctrico de la región. “Estamos gestionando y presionando al más alto nivel dado que no podemos quedarnos fuera”, destaca.

MAL DESDE EL PRINCIPIO Desde el sector, Vicente Sánchez, presidente del Cluster de la Energía de Extremadura, habla de “despropósito”. Aunque celebra el cambio de legislación autonómica porque se salvan trabas que no tenían razón de ser dado que no existen en ninguna otra parte del territorio nacional, en energía eólica se ha obrado mal desde el principio, lo que ha dado al traste con una fuente de riqueza de primer orden para Extremadura.

El Gobierno de la Junta autorizó en el año 2008 la instalación de 23 de los 98 parques eólicos solicitados inicialmente en la región, correspondientes a 11 promotores, con una potencia global de 501 megavatios. Todos los proyectos estaban condicionados a la creación de tres empleos indirectos por cada megavatio instalado. Sin embargo, estos 23 proyectos no fueron incluidos en el registro de pre-asignación de energías renovables del Ministerio de Industria pues, aunque habían recibido autorización administrativa del Gobierno regional, no cumplían los requisitos establecidos por el Ministerio de Industria. Ello les obligó a esperar a la siguiente convocatoria al estar cubiertos los cupos de potencia que el ministerio había establecido para los años 2010 y 2011.

Pero en el 2010 un nuevo decreto, el 160/2010, el ahora derogado, pasó a regular el procedimiento para la autorización de las instalaciones de parques eólicos en Extremadura, ‘suavizando’ en ese momento las exigencias para el futuro: en vez de crear tres empleos por megavatio, los empresarios podían comprometerse a entregar a los ayuntamientos el ocho por ciento de la facturación eléctrica obtenida.

A fecha de hoy, quedan vivos 38 proyectos, 28 acogidos al decreto de 2010 y otros 10 al anterior. De todos ellos, 8 cuentan con autorización administrativa y proyecto de ejecución. Pero no arrancan por causas fundamentalmente económicas, la ausencia total de primas, y también por escasas garantías a la hora de la evacuación de la energía. “Mientras en el resto de territorios hay instalados hasta 1.077 parques eólicos, aquí nada”, dice.

Según Vicente Sánchez, “si no hay subestaciones, es un sinsentido que haya aerogeneradores dando vueltas”. Sería producir energía que luego no se puede distribuir. En este sentido, el borrador que maneja el Ministerio de Industria para la creación de nuevas subestaciones en España 2015-2020 es muy perjudicial para la región en cuanto a energías renovables. Caso de hacerse definitivo, habría que esperar cinco años al nuevo para empezar a plantear nuevas inversiones.

En su opinión, el sector “vive un momento de incertidumbre” porque no sólo se ha pasado de primar a una industria que ha generado en España cerca de 20.000 puestos de trabajo en siete años, sino que “encima se ha agravado con un impuesto estatal del 7 que se ha sacado el Gobierno de la manga”. Aunque se eliminen las trabas autonómicas, que impedían hacer rentables los parques en Extremadura dado que se trata de una región con 2.300 horas de viento al año de media frente a otras con registros mucho mayores, ya es tarde.

“El sector está desesperado, y no sólo en eólica, en todo lo concerniente a renovables”, señala. Hay países avanzados en Europa que tienen determinado y planificado que en el año 2050 el 70% de la energía consumida proceda de renovables y España, que iba lanzada en este sentido, siendo líder mundial hasta 2008, ha iniciado un retroceso en sentido inverso.

A su juicio, hace falta un pacto de Estado que siente las bases del futuro y, de verdad, “planificar el mapa eléctrico nacional decidiendo cuáles son las fuentes de energía del país de dentro de 25 o 50 años”. De lo contrario, opina, se habrá perdido otra vez más el tren del mañana.

Fuente: http://www.elperiodicoextremadura.com

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